La realidad busca insistente al ojo que la mira. Un ojo increÃblemente azul, un resto de cielo que observa su mundo y lo exhala y lo moldea como si fuera dable palpar los objetos con la mirada.|Y esa nobleza visualmente cedida al mundo, nobleza de orfebre que invoca la perfección de las sombras imperfectas, encuentra en su reflejo una razón para perdurar en el tiempo, tiempo que se ha vuelto lozanamente inmortal.|Se dice que la fotografÃa no se limita a copiar la naturaleza sino que la metamorfosea, amplÃa el mundo y revela el alma de las cosas. La fotografÃa nos ayuda a mirar. Y si hay alguien que transforma la naturaleza en un precioso lenguaje y su percepción en un arte, ese alguien tiene un nombre, Beto Ritta.|La realidad le está agradecida por haber encontrado su imagen.|Guillermina Tschopp